En 1982, la OMS definió el Síndrome del Edificio Enfermo como un

conjunto de molestias y enfermedades ocasionadas por la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las cargas iónicas y electromagnéticas. También considera las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico y los bioaerosoles, entre otros agentes causantes. Estos producen en al menos un 20% de los habitantes un conjunto de síntomas sin que sus causas estén bien definidas.

 

Factores de riesgo – Síndrome del Edificio Enfermo

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (I.N.S.H.T) determinó los factores de riesgo que se pueden considerar en el caso de un edificio enfermo. Así se hacía referencia tanto a contaminantes químicos como agentes ambientales biológicos.

Los contaminantes más significativos son el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, los aldehídos, el oxígeno de nitrógeno, los metales y los vapores orgánicos.

Las propias personas son fuente de contaminación ya que producimos de forma natural dióxido de carbono, vapor de agua y partículas y aerosoles biológicos, además de producir otros contaminantes como el humo del tabaco, con más de 3.000 compuestos.

Otros elementos como los materiales de construcción contienen formaldehído, vapores orgánicos y polvo; los materiales de trabajo o de limpieza también aportan contaminantes, como las fotocopiadoras, que desprenden ozono.

También los contaminantes biológicos como bacterias, virus, hongos, ácaros, etc producen enfermedades infecciosas y alergias.

  • Olores: Gases y vapores que causan molestias y estrés.
  • Iones: La ausencia de iones negativos en un ambiente cerrado puede ser el origen de un Edificio Enfermo.
  • Iluminación: La baja iluminación o los deslumbramientos causan estrés visual, irritación de ojos y dolores de cabeza.
  • Ruido: Reduce la concentración, aumenta el estrés y produce dolor de cabeza y fatiga. Los infrasonidos, los ruidos de baja frecuencia, los tonos puros y los ruidos discontinuos no periódicos causan molestias. Las vibraciones de baja frecuencia de las máquinas de un edificio también pueden causar irritabilidad.
  • Ambiente térmico: Sequedad del ambiente, baja humedad, temperatura radiante media y velocidad del aire. Lo correcto sería un adecuado equilibrio entre todos esos factores.

 

Soluciones al síndrome del Edificio Enfermo

Entre los efectos positivos que la vegetación tiene sobre el cuerpo humano están la disminución de alergias, fatiga, ansiedad, asma y demás molestias relacionadas con los sistemas respiratorio y nervioso: «las plantas del hogar pueden purificar y revitalizar el aire en nuestras casas y oficinas, protegiéndonos de los efectos negativos de toxinas comunes como amoníaco, formaldehído y benceno» (NASA, 1990[1]).

Esto significa que la implementación de muros verdes en espacios interiores reduce el «Síndrome del Edificio Enfermo», concepto que refiere a inmuebles que presentan problemas de salud a sus ocupantes, mientras éstos permanezcan en su interior.

Tener un área verde en interiores dará como resultado la mejora de la calidad de aire, con repercusiones positivas en la salud física y mental de sus usuarios; una contribución a la ecología ambiental que contribuye a la integración del ser humano con la naturaleza.