Naturaleza como solución

El ajardinamiento de fachadas y azoteas permite aprovechar los procesos naturales de las plantas para combatir numerosos problemas de las ciudades y los espacios interiores. Los principales beneficios van desde la mitigación del síndrome de edificio enfermo hasta la influencia positiva en la lucha contra el cambio climático. En la naturaleza está la solución.

Beneficios para el medioambiente

Las plantas fijan muchos contaminantes del aire e incrementan las superficies fijadoras de CO 2 , reducen la temperatura en su entorno y aportan humedad relativa mediante evapotranspiración (mitigando así el efecto isla de calor en las ciudades); amortiguan el efecto de las lluvias torrenciales, retienen polvo y fomentan la biodiversidad.

Beneficios para los edificios

Las plantas aportan oxígeno, humedad y biofiltran contaminantes orgánicos volátiles (VOC) como el benceno y el formaldehído, mejorando la calidad del aire interior. En exterior mejoran el aislamiento acústico y térmico de las fachadas, reduciendo el consumo energético, y prolongan la vida de la impermeabilización, entre otros muchos beneficios.

Beneficios para las personas

Las plantas mejoran el bienestar, el confort, la concentración y la productividad en entornos laborales. Nos permiten conectar con elementos vivos, reforzando nuestra necesidad biofílica y, además, nos inspiran y nos hacen felices. Estudios confirman que en zonas hospitalarias la vegetación ayuda a reducir las estancias de los pacientes.

¡Más beneficios!

Las plantas en los entornos urbanos, mejoran la calidad de vida de las personas, además las empresas que apuestan por jardines verticales y techos verdes, experimentan importantes retornos de la inversión a través del marketing y la mejora de su identidad corporativa, como muestra de su responsabilidad social corporativa.

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